Revisión histórica de Bolivia

Arte, reseñas, fotografías y bibliografía de la historia de Bolivia

POTOSÍ

Potosí, el monedero de Los Andes

Wilson Mendieta Pacheco, 2002.

«Es difícil imaginar el gesto de asombro que pusieron los andaluces cuando vieron descargar el primer galeón que había llegado con plata del hasta entonces desconocido Cerro Rico de Potosí.

Corría el año 1548 y, para entonces, muchas de las historias de los conquistadores eran consideradas invenciones surgidas en los bailes de la Corte o delirios de los marinos que regresaban del Nuevo Mundo.

Fachada de la Casa de la Moneda de Potosí
Dibujo del Cerro Rico de Potosí o Sumaj Orco durante los
primeros años de colonización

«El envío de monedas macuquinas desde Potosí hasta España era complicado. Primero, a lomo de animales de carga, se enviaban hasta Cartagena de Indias, en el Océano Pacífico, y desde este puerto hasta Panamá, para proseguir a los puertos españoles. La historia da testimonio de muchas naves.» (Mendieta: 2002)

Casco viejo de Potosí


                         

Reseña de «Potosí el monedero de Los Andes»

El libro «Potosí el monedero de los Andes» está compuesto por nueve capítulos que compendia cronológicamente la historia de Potosí en torno al eje de la plata y la producción de monedas. Sus páginas nos sumergen en la exploración y empresa temeraria de Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque en las tierras del Birú en busca de El Dorado o en las riquezas ocultas en el nuevo territorio. El mismo objetivo lleva a Diego de Almagro a transitar por el actual territorio boliviano, acercándose a uno de los primeros emporios de plata, Porco, donde posiblemente los españoles habrían labrado las primeras monedas, aún antes de las oficialmente elaboradas en la Casa de la Moneda de Potosí.  

                          El descubrimiento de las venas de plata del Cerro Rico de Potosí en 1544, cuya extracción, señala el autor, «produce obsesión y encantamiento” es el motivo para que se produzca un crecimiento poblacional con “gente de todas las latitudes. A los dos años -en un páramo abrupto y desolado- surgen dos mil casas y se aglomeran 14.000 pobladores», frente a la cuantiosa riqueza y al crecimiento poblacional se hace necesaria la circulación de monedas por lo que se dispone la construcción de la Casa de la Moneda.

                          En estas circunstancias los indios, habitantes originarios, son forzados no solo a trabajar en las minas, sino también a elaborar las macuquinas o monedas hechas a golpe de martillo.

                          De acuerdo al autor, la producción de la plata sirvió para mantener no sólo al imperio español, sino que sustentó tanto a Buenos Aires, las Malvinas, como a la capitanía General de Chile; poblaciones que se hallaban en calidad de «situados».

                          No todos los barcos que llevaban plata y mercancía a España llegaron a su objetivo, algunos por tormentas o por el ataque de piratas filibusteros se hundieron en el océano. De estos tesoros, empresas norteamericanas se beneficiaron al rescatarlos y ponerlos a la venta.

                          El penúltimo capítulo está dedicado a describir la alegoría, festividad y dramatismo que puso la población potosina de la época a los actos de celebración en el ascenso que realizará Simón Bolívar al cerro Rico de Potosí. Finalmente, el libro concluye con el horizonte que adquirió Potosí con la declaración de la UNESCO como Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad en 1987 que confirma su valor universal e histórico para las presentes generaciones.

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Plaza de Armas de Potosí
Patio de la Casa de la Moneda de Potosí
Plaqueta recordatoria
Pasos por la noche en el Boulevard

Boulevard

Frontis de la Iglesia matriz
Torre de la iglesia matriz

Iglesia matriz de Potosí

Anaqueles en el interior del mercado central de Potosí

Mercado Central

Biografía de Wilson Mendieta Pacheco

Autor de «Potosí el Monedero de los Andes»

Nació en el pintoresco pueblo de Padcaya, provincia Avilés del departamento de Tarija en 1931. Su incesante actividad lo llevó a establecer en sociedad la radio «Kollasuyo» y el periódico «El Siglo» en la ciudad de Potosí. En esta ciudad se desempeñó como periodista, escritor, investigador y director de la Casa de la Moneda de Potosí.

Bibliografía

Murmullos del Guadalquivir, publicado en 1961.

Folklore tarijeño: apuntes sobre la provincia Arce, publicado en 1961.

Bermejo petroleo chapaco, publicado en 1972.

Gentes y caminos de Potosí, publicado en 1976.

TARIJA

Poblaciones originarias de Tarija I: Moyos Moyos y Churumatas

Reseña

El libro del médico e historiador Mario Barragán desentraña la historia previa a la llegada de los españoles al territorio actualmente denominado como Tarija al sur de Bolivia. Basado en fuentes coloniales el autor realiza afirmaciones muy confrontadas con las corrientes históricas que se manejan de manera constante en la historiografía nacional.

El principal aporte de este texto es la mención a los documentos primarios a los que recurre para desarrollar sus propuestas historiográficas, documentos poco conocidos y menos estudiados, como las “Actas notariales de Juan Grajeda” que se encuentran como parte de la colección de la Lilly Library de la Universidad Bloomington en Norteamérica. Este conjunto documental hace mención al ingreso del griego Pedro de Candia al actual valle de Tarija en 1539, un año después del ingreso de Gonzalo Pizarro a Charcas, siendo esta la primera entrada de los huestes españolas en la frontera chiriguanae. Las Actas Notariales son un hito fundamental para la comprensión del pasado prehispánico y colonial del sud boliviano por lo que es hábilmente analizado por Barragán como parte de este primer estudio.

Una afirmación que destaca en este texto es la presencia ineludible de naturales en el valle de Tarija, -en un territorio que por muchos años se ha considerado despoblado hasta la llegada de los españoles y en consecuencia, sin una población originaria-. Los pobladores serían los Churumatas y Moyos Moyos, cuyo origen se encontraría en la cordillera y valle de Tarija. Propone, además, un origen común para las poblaciones y plantea la presencia de esta población como un señorío regional como tal, analiza el recorrido de formación de una cultura más cercana al sur potosino y el norte argentino que desembocaría en la que actualmente existe.

Para el autor, la conquista efectuada por los incas del valle de Tarija habría significado un corte en el crecimiento cultural de sus pobladores y habría causado tristemente un exterminio poblacional separando culturalmente y originalmente a los Churumatas. quienes fueron trasladados a zonas como Pocona y Aiquile en la zona de Yamparaez y a Salta en el Tucumán. Es en estos lugares distantes del valle de Tarija que los españoles los encontrarían pasando a ser parte de las encomiendas y los encomenderos españoles.

En el periodo que ocupa el asentamiento español se tiene documentos que constan las encomiendas concedidas por Francisco Pizarro a Hernando Pizarro, Gonzalo Pizarro, Francisco de Retamoso, Alonso Manjarres y otros documentos que contendrían detalles sobre el origen y presencia de los indios Churumatas y Moyo Moyos, para caer en el juicio entre Cristóbal Barba y Juan Ortiz Zarate sobre los indios Moyos Moyos, expediente que sería la prueba sobre el desarraigamiento y despoblamiento del valle de Tarija, documentos que son parte del análisis que realiza Barragán y abren un nuevo camino en la investigación historiográfica.

Lugares de Tarija

La emblemática Casa Dorada

A diferencia de la creencia corriente la Casa Dorada no es colonial, sino que se construyó entre 1878 y 1903, durante los últimos años del periodo conservador y el ingreso a la etapa liberal, un año antes de la Guerra del Pacífico (1879-1884) y en los años de división política en el país, siendo estos aspectos precisamente lo que ralentiza su construcción. La casa de la familia Navajas finalmente será presentada a la población del sur de Bolivia en enero de 1903.

Esta casona construida en dos plantas respondía a las características económicas a la que se dedicaban sus propietarios, que fue el comercio. El proceso de construcción y el fin de comercialización de productos importados es el objetivo de este edificio, las habitaciones construidas en la planta baja estuvieron destinadas a ser tiendas ya que está precisamente ubicada en una zona que se fue constituyendo como comercial por la cercanía a los principales centros de administración regional como la alcaldía y la prefectura.

La hermosa construcción es un rastro de la inserción de los poblados a la economía dominada por el capital que para Bolivia estuvo basada en la explotación de materia prima, una economía de autosubsistencia y la adquisición de productos manufacturados tanto de Europa como del creciente desarrollo industrial norteamericano en el siglo XX, características que serán el atrio para el conflicto con el Paraguay.

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Plaza Luis de Fuentes

LA PAZ

Leonardo Flores, pintor trashumante del siglo XVII

Obra de Leonardo Flores, Arte Barroco.

Sobrecoge el alma y la fe, las imágenes de santos y vírgenes coronadas con la gracia del artista, la familia sagrada que rodea a la imagen del niño Jesús, la figura del Cristo postrado luego de su flagelación y las innumerables historias del Antiguo y Nuevo Testamento tomadas y enriquecidas con la imaginería popular de Leonardo Flores, pintor del siglo XVII.

Señalan los esposos Mesa-Gisbert que: “Flores, activo hacia 1684, es el pintor más importante del Collao, entendiéndose por Collao parte del altiplano y la zona ribereña del lago Titicaca, que comprende los departamentos de La Paz y Oruro, en Bolivia, y en el departamento de Puno, en Perú.”  Del artista Leonardo Flores, se conoce que habitó en la ciudad de La Paz entre el siglo XVII y XVIII. Trabajó encargos de cuadros para iglesias y parroquias de zonas vecinas, cuya temática fue, naturalmente, religiosa y moral. Su estilo artístico inauguró la escuela del Collao, la misma que inspiraría a nuevos pintores, como se aprecia en la serie de ángeles del Maestro de Calamarca.

Leonardo Flores, deja testimonio de su existencia y trashumancia como artista por la región andina, en cuadros y cartas. Cuadros que todavía se encuentran en algunas iglesias de pueblos aledaños al lago Titicaca, como Yunguyo, Puerto Acosta e Italaque; e iglesias de la ciudad de La Paz, como San Francisco y San Pedro. Cartas del artista del Collao, como indican José Mesa y Teresa de Mesa, por su parte se hallan en el Archivo de la Catedral de La Paz y dan luces tanto de su actividad al servicio del Obispo de La Paz, como de su temperamento:  “Flores trabajó para Queipo del Llano, Obispo de La Paz, y era hombre pagado de sí, como se puede ver por las cartas que dirige al prelado indicando que los materiales son malos que él preferiría pasar los carnavales en La Paz, que quedarse en el pueblo remediando la mala calidad del enredo.”

Entre las obras que adornan las iglesias, se encuentra “El Rico Epulón y el pobre Lázaro” en la iglesia de San Pedro, “El triunfo de la Orden Franciscana” en la iglesia de San Francisco. Mientras el Museo de Arte, actualmente resguarda a “Santa Catalina”, “Adoración de los pastores”; en el Museo de la Casa de Murillo está “Adoración de los pastores”.

Entre las características de su obra, los investigadores señalan que recibió influencia del grabado flamenco, y el manierismo. “Sus composiciones derivan de grabados flamencos predominado las figuras masculinas tocados con turbantes y capas de armiño. Sus mujeres, de cara dulce y aniñada están cargadas de joyas. El uso abundante de broches de perlas y collares caracteriza su estilo”, remarca la pareja investigadora Mesa y Gisbert, en referencia a las características e identidad de sus personajes.

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